Pantallas y menores: un reto que debemos afrontar juntos.
En el CEIP Rafael Fernández-Mayoralas nos preocupa no solo el éxito académico de nuestro alumnado, sino también su salud física, emocional y su seguridad. En un mundo cada vez más digital, es fundamental que como comunidad educativa (familia y escuela) reflexionemos sobre el uso que nuestros niños y niñas hacen de la tecnología.
El impacto en el desarrollo: ¿Qué pasa en sus cerebros?
Las investigaciones neurocientíficas son claras: el uso excesivo de pantallas en edades tempranas tiene efectos directos en el desarrollo cerebral. El exceso de estímulos digitales puede afectar a:
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La atención y la memoria: Dificultando la capacidad de concentración en tareas escolares.
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El control de impulsos: Las pantallas ofrecen una «recompensa inmediata» que hace que los menores se vuelvan más irritables ante la espera o el aburrimiento.
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El sueño y el descanso: La luz azul de los dispositivos altera los ciclos de sueño, fundamentales para el crecimiento y el aprendizaje.
Responsabilidad y Seguridad: Más allá de un juego
Es importante que las familias recuerden que, legalmente, los padres y tutores son los responsables de las actuaciones de los menores en la red. El acceso a redes sociales o aplicaciones de mensajería antes de la edad permitida (que suele ser de 14 años en España sin autorización) los expone a riesgos como:
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Ciberacoso (Cyberbullying): Situaciones que pueden tener consecuencias legales y emocionales muy graves.
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Huella Digital: Recordad que «lo que se publica hoy, puede verse mañana».
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Contenidos inapropiados: La falta de filtros puede exponerles a realidades para las que no están maduros.
¿Cómo podemos ayudarles desde casa?
No se trata de prohibir la tecnología, sino de acompañarles. Aquí algunas recomendaciones:
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Establecer horarios: Evitar el uso de dispositivos antes de dormir y durante las comidas.
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Supervisión activa: Saber qué aplicaciones usan y con quién interactúan.
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Alternativas de ocio: Fomentar el juego al aire libre, la lectura y la interacción social real.
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Ser ejemplo: Nuestros hijos e hijas imitan nuestro comportamiento con el móvil.
En el centro, seguimos trabajando la Competencia Digital y la seguridad a través de programas como «Sé genial en Internet», pero la base de una relación sana con la tecnología empieza en el hogar.
Proteger su infancia es nuestra mayor responsabilidad.
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